La migración a la televisión Ultra HD y al cine 4K

La migración a la televisión de ultra alta definición y al cine digital 4K no es solo una cuestión de aumentar la resolución espacial, sino que debe ir acompañada de un espacio de color más amplio y un aumento tanto del rango dinámico (HDR) como de la frecuencia de fotogramas (HFR). Todos estos avances tienen que estar dirigidos a incrementar la sensación de calidad y a potenciar el componente artístico de las obras.

Desde el punto de vista técnico, el espacio de color que se ha implantado para el cine digital (el DCI-P3) no es suficiente. Tiene un gamut muy reducido, parecido al BT-709 de la televisión HD, y muy inferior al del cine fotoquímico. En ese sentido el paso de la película al digital ha sido un retroceso. Aún es necesario un nuevo desarrollo tecnológico con un gamut más amplio y una relación de contraste mayor para superar al positivo cinematográfico. Ya se está hablando de hacer una nueva norma DCI 2.0. La actual, la 1.0, tiene limitaciones muy grandes de relaciones de aspecto y frecuencias de fotogramas. Por ejemplo, no está contemplado el formato 4:3 ni la proyección a 16 fps. Las filmotecas tienen muchísimo material de estas características y la norma no las contempla.

Para la radiodifusión televisiva está definido el espacio de color BT-2020 que supone un importante avance, pero las pantallas 4K que se están comercializando no lo han implementado todavía y aún está pendiente la normalización del rango dinámico.

Para la producción de programas de televisión, el aumento de la resolución y el contraste de la imagen tiene implicaciones en la dirección de fotografía, la puesta en escena y la dirección artística. La iluminación, escenografía, el maquillaje y la composición de las imágenes tendrán que acercarse más a los modos de trabajo del cine de ficción y cuidar más los detalles que se podrán apreciar en las nuevas pantallas.

El salto tecnológico también implica un aumento de la frecuencia de fotogramas por segundo. Con las frecuencias más altas se obtienen imágenes más nítidas y un movimiento más suave. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta que el incremento de resolución espacial permite ampliar el tamaño de las pantallas y reducir la distancia de visionado.

Un estudio reciente de la BBC sobre las condiciones de visionado de la televisión en el Reino Unido (Noland & Truong, 2015) analiza la sensación de calidad en relación con el tamaño de la pantalla y con la distancia a la que se sitúa en el espectador. A una distancia de 2 o 3 metros con un televisor de 40’’ o 50’’, la diferencia de resolución espacial entre HD y Ultra HD no es muy apreciable por una cuestión fisiológica de agudeza visual. El 4K será muy notorio en pantallas gigantes cuando el espectador se sitúe muy cerca, como por ejemplo con una pantalla de 100 pulgadas observada a una distancia de 2 metros. Pero esta no es una situación habitual en los hogares.

Y no es solo cuestión de tamaño y resolución. También es preciso una nueva generación de pantallas más brillantes, con capacidad para representar el contraste y el color con mayor fidelidad.

 

Un señor sentado ante una pantalla de 110 pulgadas

Pantalla de 110 pulgadas de Samsung. Fuente: Homecinema Magazine.

 

No obstante, la implantación de la televisión de ultra alta definición y el cine 4K está en marcha con paso firme:

  • La parte de la producción está muy avanzada: las cámaras, los grabadores digitales y los sistemas de postproducción pueden trabajar en estos nuevos estándares de calidad.
  • Para la difusión existe la norma HEVC que funciona correctamente para televisión vía satélite o cable y para la difusión por internet.
  • Ya se está comercializando una primera generación de televisores 4K para los hogares.

Este último aspecto, el de las pantallas, es el más crítico. Para que los usuarios se decidan a invertir en un televisor nuevo, la industria tiene que ofrecer un valor añadido claro. No parece que con la Ultra HD a 4:2:0, 8 bits y con el espacio de color de la norma BT-709 se cumpla este requisito. Las estrategias de marketing de los fabricantes de pantallas macarán los ritmos de implantación de las nuevas prestaciones técnicas.

El proceso de migración se puede alargar muchos años. La experiencia de las transiciones anteriores así lo indica: la definición de las normas de la televisión digital se produjo a principios de los años 90 y la sustitución tecnológica se completó en Europa en 2012, 20 años después. Y eso que el paso de la televisión analógica a la digital contó con una fuerte mediación de los Estados que necesitaban completar el cambio para liberar espectro de radiodifusión. En el caso de la migración a Ultra HD no se darán este tipo de incentivos porque la emisión en 4K ocupa más ancho de banda y es más costosa.

También identificamos una dificultad en los catálogos de contenidos. Todo el material que se difunde hoy en día está producido en el espacio de color BT-709 o DCI-P3. Cuando se empiece con el espacio de color de BT-2020 y se definan los valores para el alto rango dinámico, no habrá contenidos preparados con estas características. Estas conversiones requieren periodos de tiempo muy largos porque implican fuertes inversiones de los proveedores de contenido. Será necesario recurrir a los originales en soporte fotoquímico o generar nuevos materiales para aprovechar todo el potencial de calidad de la nueva tecnología.

La creación audiovisual siempre ha estado vinculada al desarrollo tecnológico, desde los primeros pasos de la fotografía y el cine hasta hoy. Los profesionales tienen que utilizar las nuevas herramientas y formatos para sus creaciones en una lógica de innovación continua marcada por la industria y la comercialización de las obras, forma parte del trabajo y está implícito en las profesiones del audiovisual. Siempre ha sido así: con la incorporación del sonido y el color en el cine, con la aparición de los distintos formatos de película o con la llegada de la imagen electrónica y digital. Cada uno de estos cambios ha supuesto un reto para los artistas que han explotado las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología. La cuestión es aprovechar estas innovaciones para la creación artística, para hacer nuevas obras y mejores.

La tendencia está marcada. Con este trabajo de investigación intentamos aclarar dónde están las claves de este desarrollo tecnológico, en qué momento estamos y cuáles son las perspectivas que se generan bajo la etiqueta que los profesionales del marketing han definido como 4K.